Por Dany Rico
El Museo Casa de León Trotsky / Instituto del Derecho de Asilo, en la Ciudad de México, es el primer museo en el país y en Latinoamérica en declararse como Espacio Libre de Apartheid, y el tercero en todo el mundo. Con la colocación de una placa en su entrada principal y un acto público, el Museo se suma a la iniciativa del movimiento palestino de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) de crear espacios de solidaridad con la lucha palestina que rompan vínculos comerciales con empresas que se benefician con las violaciones a los derechos humanos o crímenes de lesa humanidad que sufre el pueblo palestino.
La declaración se celebró el pasado 3 de octubre en la sede del Museo fundado en 1990 en lo que fuera la casa que recibió al exiliado líder comunista Lev Davidovich Bronstein, mejor conocido como León Trotsky, durante su último año de vida. El evento fue encabezado por la directora del Museo, Gabriela Pérez Noriega, quien expresó que esta acción no debería sorprender a nadie, pues:
“El apoyo a las luchas de liberación nacional en general, y a la causa palestina en particular, forma parte fundamental de la herencia y del programa del marxismo revolucionario y León Trotsky. El gran revolucionario ruso a lo largo de toda su vida, y concretamente en el movimiento que fundó en los años treinta del siglo pasado, defendió estos principios”.

La directora rememoró que, durante el ascenso del fascismo que amenazaba a los judíos europeos en la década de los treinta, Trotsky ya advertía que “el sionismo no representaba ninguna salida y que, por el contrario, debido a su alianza con el imperialismo y a sus propias políticas racistas contra la población árabe local, constituía una trampa mortal para los refugiados que buscaban un lugar seguro en Palestina”.
Agregó que la Liga Comunista Revolucionaria, pequeña sección de la IV Internacional en Palestina en los años cuarenta, se opuso al plan de la ONU de la partición de Palestina y a los sionistas que declaración el Estado de Israel como Estado judío: “Fue la única organización de la izquierda en Palestina/Israel con esa postura consecuentemente antiimperialista y antisionista”, evocó Pérez Noriega.
Para finalizar su intervención, la directora reiteró que el repudio contra la alianza entre sionismo representado por la clase política que dirige el Estado de Israel y el Imperialismo encabezado por Donald Trump, ha avanzado con creces en México y el mundo, por tanto, la decisión de declarar el Museo como Espacio Libre de Apartheid israelí: “está en línea con el sentir y la opinión del pueblo mexicano y de los sectores democráticos y progresistas de nuestro país. Es nuestro grano de arena a la noble causa palestina y a la campaña nacional e internacional de BDS”.
El acto público llevado a cabo en el auditorio del Museo con aforo completo fue acompañado por representantes de organizaciones políticas, investigadores, colectivos, periodistas, artistas y personajes públicos. Entre los presentes, tomó la palabra Tania Valadez, de la dirección política del Movimiento Socialista del Poder Popular, organización perteneciente a la IV Internacional fundada por Trotsky, quien reconoció que la declaración del museo continúa con la tradición más esencial del trotskismo, el internacionalismo:
“Cuando Trotsky fundó la Cuarta Internacional en el exilio, dejó claro que los intereses de los trabajadores no conocen fronteras. Hoy, la libertad de Palestina está ligada a cada espacio del mundo que se niega a ser cómplice del apartheid”, enfatizó.
Ante la pregunta sobre qué puede hacer un museo cuando el derecho internacional es pisoteado y los gobiernos se cruzan de brazos invocando la no injerencia en asuntos internos, la militante internacionalista respondió “puede negarse a ser cómplice. Puede declarar que no pertenece a ese sistema. Puede decirle al mundo, con una puerta, un muro y una declaración, que al menos aquí la sangre palestina no se comercia y el sufrimiento palestino no se silencia”.

Gilberto Conde, investigador del Centro de Estudios de Asia y África del Colegio de México, apuntó que, a pesar del genocidio y la confiscación de las tierras palestinas en Cisjordania, existe la posibilidad de luchar desde nuestras casas, los centros de trabajo y escuelas, tal como lo está mostrando el Museo de Trotsky al plantear que:
“no hay que hacer compras de productos mediantes los cuales se cometan violaciones a los derechos humanos, como son los productos de las empresas tecnológicas y de otro tipo que colaboran con la colonización de palestina”.
El académico nombró a los gigantes tecnológicos Google (Alphabet) y Amazon, que están identificados por el Comité Nacional Palestino de BDS y por la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos, Francesca Albanese, como dos de las decenas de corporaciones que se benefician con la destrucción de la vida palestina.

En el evento también participó la filósofa y activista judía Silvana Rabinovich, quien hizo un cuestionamiento al llamado humanismo mexicano que reivindica el actual gobierno mexicano: “Todo gobierno que se precie de ser verdaderamente soberano y especialmente si lo guía el humanismo mexicano y el respeto por la autodeterminación de los pueblos, debe sancionar a Israel y a los Estados canallas que lo sostienen; ¡embargo ya!”, sentenció.

El monero Rafael Barajas Durán, mejor conocido como El Fisgón, anunció que, siguiendo el ejemplo del museo, el Instituto de Formación Política de Morena que el preside, también se declarará Espacio Libre de Apartheid.
En el acto también participaron personajes afines a la cuarta transformación como el articulista de La Jornada Pedro Miguel, la periodista Aline Duarte, el documentalista y periodista Andrés Ruiz Zuluaga y el embajador ante la OEA, Alejandro Encinas Rodríguez -éste mediante videomensaje- quienes destacaron que defender a Palestina es defender a México. Coincidieron en remarcar el peligro que representa el avance en Latinoamérica de gobiernos de extrema derecha, aliados del sionismo, y la necesidad de detener estas expresiones políticas en México.







